Hay una Dama que asegura Que todo lo que brilla es oro Y está comprando una escalera al cielo Cuando llegue sabe muy bien Que aunque las tiendas estén cerradas Con una palabra conseguirá lo que quería Porque está comprando una escalera al cielo
Hay una señal en el muro Pero quiere estar segura Porque a veces las palabras tienen un doble significado En un árbol junto a un arroyo Hay una pájaro cantando A veces nuestros pensamientos nos hacen dudar Y eso me hace pensar Eso me da que pensar
Tengo un presentimiento Cuando miro al oeste Y mi espíritu llora por irse En mis pensamientos he visto Anillos de humo entre los árboles Y las voces de los que miran Y eso me da que pensar Realmente me da que pensar
Y se murmura que pronto Si todos pedimos la canción El flautista nos conducirá a la razón Y un nuevo día amanecerá Para los que hayan persistido Y los bosques se llenarán de risas
Si hay un revuelo en tu seto No te preocupes Es una limpieza para recibir a la reina de mayo En verdad hay dos sendas que puedes seguir Pero a lo largo del trayecto Siempre estás a tiempo de cambiar de camino Y eso me da que pensar
Tu cabeza humea porque no quiere ir Por si no lo sabías El flautista te llama a su lado Querida Dama, ¿oyes soplar al viento Y no sabias Que tu escalera está en su susurro?
Y mientras serpenteamos por el camino Nuestras sombras son más altas que nuestras almas Ahí está la Dama envuelta en luz blanca Que todos conocemos y quiere enseñarnos Cómo todo se convierte en oro Y si escuchas atentamente Al final oirás una canción Cuando todos somos uno y uno es todo Sí, ser una piedra y no rodar
Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situó un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso. Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie). Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.
de "Historias de Cronopios y Famas", Julio Cortazar, 1962.
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ResponderEliminarEscalera al Cielo
ResponderEliminarHay una Dama que asegura
Que todo lo que brilla es oro
Y está comprando una escalera al cielo
Cuando llegue sabe muy bien
Que aunque las tiendas estén cerradas
Con una palabra conseguirá lo que quería
Porque está comprando una escalera al cielo
Hay una señal en el muro
Pero quiere estar segura
Porque a veces las palabras tienen un doble significado
En un árbol junto a un arroyo
Hay una pájaro cantando
A veces nuestros pensamientos nos hacen dudar
Y eso me hace pensar
Eso me da que pensar
Tengo un presentimiento
Cuando miro al oeste
Y mi espíritu llora por irse
En mis pensamientos he visto
Anillos de humo entre los árboles
Y las voces de los que miran
Y eso me da que pensar
Realmente me da que pensar
Y se murmura que pronto
Si todos pedimos la canción
El flautista nos conducirá a la razón
Y un nuevo día amanecerá
Para los que hayan persistido
Y los bosques se llenarán de risas
Si hay un revuelo en tu seto
No te preocupes
Es una limpieza para recibir a la reina de mayo
En verdad hay dos sendas que puedes seguir
Pero a lo largo del trayecto
Siempre estás a tiempo de cambiar de camino
Y eso me da que pensar
Tu cabeza humea porque no quiere ir
Por si no lo sabías
El flautista te llama a su lado
Querida Dama, ¿oyes soplar al viento
Y no sabias
Que tu escalera está en su susurro?
Y mientras serpenteamos por el camino
Nuestras sombras son más altas que nuestras almas
Ahí está la Dama envuelta en luz blanca
Que todos conocemos y quiere enseñarnos
Cómo todo se convierte en oro
Y si escuchas atentamente
Al final oirás una canción
Cuando todos somos uno y uno es todo
Sí, ser una piedra y no rodar
Y está comprando una escalera al cielo
LED ZEPPELIN
Instrucciones para subir una escalera
ResponderEliminarNadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situó un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.
Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).
Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.
de "Historias de Cronopios y Famas", Julio Cortazar, 1962.