lunes, 23 de agosto de 2010

Escaleras - Lacoste Pablo

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  2. Escalera al Cielo

    Hay una Dama que asegura
    Que todo lo que brilla es oro
    Y está comprando una escalera al cielo
    Cuando llegue sabe muy bien
    Que aunque las tiendas estén cerradas
    Con una palabra conseguirá lo que quería
    Porque está comprando una escalera al cielo

    Hay una señal en el muro
    Pero quiere estar segura
    Porque a veces las palabras tienen un doble significado
    En un árbol junto a un arroyo
    Hay una pájaro cantando
    A veces nuestros pensamientos nos hacen dudar
    Y eso me hace pensar
    Eso me da que pensar

    Tengo un presentimiento
    Cuando miro al oeste
    Y mi espíritu llora por irse
    En mis pensamientos he visto
    Anillos de humo entre los árboles
    Y las voces de los que miran
    Y eso me da que pensar
    Realmente me da que pensar

    Y se murmura que pronto
    Si todos pedimos la canción
    El flautista nos conducirá a la razón
    Y un nuevo día amanecerá
    Para los que hayan persistido
    Y los bosques se llenarán de risas

    Si hay un revuelo en tu seto
    No te preocupes
    Es una limpieza para recibir a la reina de mayo
    En verdad hay dos sendas que puedes seguir
    Pero a lo largo del trayecto
    Siempre estás a tiempo de cambiar de camino
    Y eso me da que pensar

    Tu cabeza humea porque no quiere ir
    Por si no lo sabías
    El flautista te llama a su lado
    Querida Dama, ¿oyes soplar al viento
    Y no sabias
    Que tu escalera está en su susurro?

    Y mientras serpenteamos por el camino
    Nuestras sombras son más altas que nuestras almas
    Ahí está la Dama envuelta en luz blanca
    Que todos conocemos y quiere enseñarnos
    Cómo todo se convierte en oro
    Y si escuchas atentamente
    Al final oirás una canción
    Cuando todos somos uno y uno es todo
    Sí, ser una piedra y no rodar

    Y está comprando una escalera al cielo

    LED ZEPPELIN

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  3. Instrucciones para subir una escalera


    Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situó un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.
    Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).
    Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.

    de "Historias de Cronopios y Famas", Julio Cortazar, 1962.

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